viernes, 31 de agosto de 2012

Pensamiento a la maestra


Ser una Maestra significa alumbrar vidas,
sembrar en tierra fértil la invaluable semilla,
amar el arte de enseñar,
igual que el amor ama el amar.

Ser Maestra es saber escuchar,
es la mujer vestida de paciencia,
es cuidar de sus alumnos la conciencia
para que a sus metas puedan llegar.

Ser Maestra es una lucha contínua,
vencer la ignorancia con el saber,
vencer la dejadez con el deber,
colocar la bandera “Si lo puedo lograr”.

Ser Maestra es quitar espinas,
es sanar las heridas que deja
la falta de conocimiento,
es enseñar con el ejemplo.

Ser Maestra es entender las matemáticas:
paciencia + tolerencia = comprensión
esfuerzo * dedicación = satisfacción
disciplina – pereza = destreza
constancia / perseverancia = éxito.

Ser Maestra es entender de gramática:
Un punto termina una oración,
una coma hace una pausa,
todo efecto tiene una causa,
si estudias tendrás un futuro mejor.

También es saber de historia,
pero ella con sus actos también la escribe,
escribe la historia de sus alumnos,
para que aprendan lo que agrega valor.

Ser Maestra es un número infinito,
unos puntos suspensivos,
una oración llena de adjetivos,
el verbo Actuar conjugado en presente,

Ser Maestra es ser valiente,
es una frase resaltada entre comillas,
un párrafo que nunca termina,
un libro que se debe leer,

Ser Maestra significa alumbrar vidas,
convertirse ella en la semilla,
amar el que sus alumnos aprendan
igual que el amor ama el amar.

jueves, 30 de agosto de 2012


LOS AMOROSOS

        
Los amorosos callan. 
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable. 
Los amorosos buscan, 
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan. 

Su corazón les dice que nunca han de encontrar, 
no encuentran, buscan. 
Los amorosos andan como locos 
porque están solos, solos, solos, 
entregándose, dándose a cada rato, 
llorando porque no salvan al amor. 

Les preocupa el amor. Los amorosos 
viven al día, no pueden hacer más, no saben. 
Siempre se están yendo, 
siempre, hacia alguna parte. 
Esperan, 
no esperan nada, pero esperan. 

Saben que nunca han de encontrar. 
El amor es la prórroga perpetua, 
siempre el paso siguiente, el otro, el otro. 
Los amorosos son los insaciables, 
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. 
Los amorosos son la
hidra del cuento.